26.1.12

La sensibilidad del deseo suave a revivir


Ligeros montículos de sensibilidades suaves. De pieles cálidas que contenían temblores y escalofríos, fuegos y debilidades, pasiones y deseos, apatías reprimidas o fuerzas escondidas que esperaban el momento de ponerse a trabajar.

Pasar simplemente un dedo son suavidad por encima de sus lomas, podía suponer la vuelta a la vida, el movimiento, el deseo, tal vez incluso el lujo de sentirse vivo en compañía. 

La suavidad puede acompañar a la suavidad para mover los hilos del antojo, la pasión, la voluntad de levantarse y mirar a los ojos. De revivir la quietud del silencio.



Nota.: La imagen es una fotografía de Félix Navarro de la exposición CAI Luzán, "Paisajes"