Yo me digo todo y me convierto en un loco encerrado en mí mismo. Me alabo, me insulto, me jaleo, me freno, me castigo. No es que no tenga contra quien compartir, es que simplemente ir en contra no me gusta. Compartir es dividir, es también mezclar y revolver, aunque también es colaborar y comunicarse mejor.
Yo me digo todo y me pido silencio, me callo y me vuelvo a decir, me dudo y me asevero, me entran ganas de gritar pero me ido silencio. A final gano siempre yo, pero no tengo nada claro qué yo es el que realmente gana. Debo reconocer que también pierdo siempre yo.










