16.3.12

Convertirse en un loco encerrado en otro loco

Yo me digo todo y me convierto en un loco encerrado en mí mismo. Me alabo, me insulto, me jaleo, me freno, me castigo. No es que no tenga contra quien compartir, es que simplemente ir en contra no me gusta. Compartir es dividir, es también mezclar y revolver, aunque también es colaborar y comunicarse mejor.

Yo me digo todo y me pido silencio, me callo y me vuelvo a decir, me dudo y me asevero, me entran ganas de gritar pero me ido silencio. A final gano siempre yo, pero no tengo nada claro qué yo es el que realmente gana. Debo reconocer que también pierdo siempre yo.

15.3.12

Hay sabores que se ven desde lejos, por el ojo de la vista

Hay sabores que se mantienen muy dentro, que nos acompañan siempre, que nos pertenecen. No hay un tipo de tortilla de patatas, hay cientos. Pero la memoria recuerda el de tu madre, es de tu esposa, si acaso el tuyo, y todos los demás. Sabrías diferenciar el olor de una hierba cortada entre ciertos si es la alfalfa del hogar de los abuelos. El cocido castellano de tu madre es siempre distinto y mejor que el de La Bola. El hogar familiar no huele a nada que no sea paz, pero la paz no huele, se transpira. 

Lo que acumulamos dentro como memoria selectiva primaria, lo que nos va a acompañar siempre, no sabríamos explicarlo bien. Nadie sabe relatar a qué sabe la tortilla de patata de tu madre, excepto que es un milagro escaso e inimaginable. Sabemos diferenciarla por color, tamaño, olor, dureza, sabor. Pero es muy complicado explicarlo a los demás, pues son pequeños milagros.

14.3.12

Hoy he perdido el poder de la calma y he perdido valor


Hoy he perdido el poder de la calma; de forma descontrolada he lanzado un grito que no venía al caso por su intensidad. No es bueno perderse entre tormentas creadas en tu propia cabeza, por mucho que las nieblas te hayan restado visibilidad, pues la obligación es controlarse y relativizar todo. 

Pero a veces el animal que llegamos dentro ruge y hay que dejarlo salir, para darnos cuenta de que seguimos llevando sangre irracional dentro que nos hace más débiles.

Hoy he perdido el valor de la calma y el que más ha perdido soy yo.

13.3.12

Hoy debería apagar el televisor y escaparme hasta una cueva

Todo parece tremendo, y debe serlo pues los datos se dan con contundencia y seguridad. Da igual de qué se habla, el caso es que España se nos ha escapado de las manos, como quien pierde el control de un hijo adolescente y ya es imposible resolver los problemas hasta que los años hagan el trabajo de cambiar la edad. 

Hemos empleado los dineros en gastárnoslos —algo que parece lógico—, pero muchas veces no eran nuestros, otros los teníamos en el bolsillo y pensábamos que todo valía y algunos simplemente eran unos números apuntados en un papel que han volado. 

Hoy me he levantado ajado, viendo algunas puntas de problema que me están afectando más. Debo tener la debilidad metida en los huesos y me hace ver todo más negro —todavía— de lo que ya veía. Tal debería apagar el televisor y dejar de comprar el periódico.

12.3.12

Café caliente para una larga mañana vacía

He madrugado pensando tal vez que las horas de más iban a servirme. Pero he dejado los pensamientos de la mañana sin su salida natural y realmente he cambiado meditación por actividad. 

Nada más.

Me encuentro ante las horas añadidas sin la seguridad de saber llenarlas con ganas, con energía, con músculo potente. 

Creo que todavía no me he despertado del todo y esto se nota en mi escritura. 

Un café podría despejarme, pero no quiero abusar de los gozos tan pronto, prefiero seguir inmerso entre las sombras de lo posible, para lentamente ir despertándome según me vengan las ganas. ¿Y si no me vienen?; sí, si tardan en llegar tendré que acudir al café potente de la mañana.

Ir contra algo a veces supone desahogarte y vaciar la mente

Hoy me he desahogado contra alguien, contra algo que no me gusta y que debo separar de parte de mi vida. Es muy duro admitir el "contra" pues supone anteponer, elegir y separar, seccionar con la decisión; pero casi siempre actuamos "contra" otra posibilidad, buscando el lugar para otra alternativa.

Estar y decidir contra algo es un paso más en la decisión, es también negarte a la admisión, es abandonar en un ribazo parte de lo que hasta ese momento considerabas importante, pues nadie se pone contra algo si ese algo antes no formaba parte de tu vida.

A veces para demostrar que amas algo, debes empezar a odiarlo. A veces para intentar que algo o alguien te vuelve a amar, hay que abandonarlo o incluso empezar el ejercicio del odio.

11.3.12

Me voy a contra reformar un rato


Mañana de manifestación contra la reforma. Siempre estamos a favor de las reformas, en contra de las contrarreformas, a favor de unos pero a su vez en contra de los otros. Siempre somos los mismos los unos y los otros. 

No aprendemos a conseguir lo bueno para nosotros, sin que lo malo para los otros nos quiten la reforma con su contrarreforma. No aprendemos a conseguir lo bueno para todos. 

¿Existe lo bueno para la mayoría o es una ilusión? 

Mañana de poca manifestación pues la gente ha aprendido que es mucho mejor estar al sol que rodeada de indignados. Lo que no me queda nada claro es si también contra reformarán el sol para que solo caliente a los que están en contra de mis reformas. Seguro que al menos lo intentan.

10.3.12

Volver es escapar de donde estábamos para reencontrarte con la normalidad

Volver a casa tras un viaje es tanto como escapar otra vez; como retomar lo que habíamos dejado, pensando que ya no nos perseguiría, pensando nos habíamos zafado de toda la carga común de los días comunes. 

No. Volvemos y nos sigues esperando los mismos fantasmas, las mismas dudas, iguales problemas sin resolver a los que dejamos esperando mientras nosotros escapábamos. 

Tal vez volver a la normalidad sea lo más normal, lo más suave que nos puede pasar. También la normalidad tiene su encanto.

5.3.12

Unas sillas muertas de soledad - Solitary chairs

Estaban vacías, tal vez descansando de la noche. Estaban muy usadas, tal vez con el recuerdos de muchos culos apoyados. Estaban viejas y raídas, húmedas de sudor y dolor. Estaban pobres y esperando su muerte anunciada en el color. Pero seguían estando tras muchas tardes al sol, cuando las mujeres se apoyaban a contar sus penas. Seguían estando quietas las sillas.


Were empty, maybe rest of the night. They were widely used, perhaps with the memories of many fannys supported. They were old and worn, wet with sweat and pain. They were poor and hoping his death announced in color. But after many evenings were still in the sun, when women are supported to have their sentences. Chairs were still quiet.

28.2.12

Una salamandra no me quiso acompañar en el presente


Me oculté de mi pasado en la casa del presente, pero no era capaz de ver a gente que me acompañara en mi emoción. Tal vez eso no me importara mucho, pero las dudas por la soledad me impedían estar seguro de nada. Necesitaba un contacto, una referencia, una mirada. Vi a una salamandra aplanada que me miraba desde una piedra en el zaguán. Le pregunté pero ella no se dignó en seguir mirándome. Escapó hacia la pared blanca y se perdió entre unas rendijas. No lo importaba nada mi presente.

18.2.12

La vida nos asusta por que no la entendemos


A ciertas horas, cuando la visión del mundo se empequeñece por quedar más cerrada, más personal, más oscura e interior, no se puede pretender que entendamos lo que no sabemos explicar, lo que nos acontece sin explicación posible, lo que asumimos por obligación simplemente por no podernos negar a ello. 

La vida es una suma extraña de pequeñas vidas, de momentos que se suceden y se amontonan hasta forman un bloque, de pequeñas respiraciones eternas a veces, que se nos apoderan. La vida eres tú, soy yo, hasta dejar de ser vida. 

No sé si me explico, sobre todo por que no sé si me entiendo.

1.2.12

Creo que las grullas jugaban con nosotros


Las grullas dibujaban sobre el cielo el camino. Nosotros simplemente mirábamos su dirección. Escuchábamos sus voces y creíamos que los siglos se había congelado encima de nosotros. Era Gallocanta, era Aragón ancestral, era la naturaleza que nos avisaba de lo pequeños que éramos por incapaces de volar.

Ellas ni nos miraban, se habían acostumbrado a los espectadores erguidos que quedaban sorprendidos por sus gritos y los repetían sin para cuando nos miraban desde arriba. Creo que jugaban con nosotros.